"Venezuela: de la Riqueza a los Harapos” Parte 1
Carlos Goedder / Cedice Libertad


Dedicado al prof. Asdrúbal Baptista, por su seminal trabajo de historia económica venezolana.


 


“La ubicuidad del socialismo y el mercantilismo coincide con el declive ético de Venezuela. (…) No es sorprendente que el desempeño de Venezuela sufra de todos los desórdenes severos inducidos por la corrupción y resumidos por [el prof. Selcuk] Akcay, probando nuevamente que Tocqueville tenía razón: el Capitalismo conduce a una vida virtuosa”.    Hugo Faría, From Riches to Rags


 


El profesor Hugo Faría, del IESA, ha preparado un artículo de historia económica venezolana contemporánea, contrastando una etapa de crecimiento extraordinario entre 1920-1957 y otra era de crecimiento desacelerado, culminando en estancamiento e inflación, entre 1958 y 2005. El prof. Faría escudriña las posibles causas institucionales de este auge y declive. El artículo, escrito en inglés con estilo ágil y accesible, sin por ello perder rigurosidad, tiene un título que se puede traducir al castellano como “De la Riqueza a los Harapos: un relato venezolano de decadencia ética que explica la aparición de Hugo Chávez”. Cuento con un original gentilmente cedido por el autor y espero que el IESA haya publicado en castellano este material.


El diagnóstico que hace Faría está resumido en el propio artículo: “Venezuela ha pasado de ser un milagro de crecimiento económico a convertirse en un desastre de decrecimiento”. Siguiendo el estudio de Faría, apoyado en gran medida en el valioso trabajo estadístico del prof. Asdrúbal Baptista, se pueden delimitar los siguientes períodos en la historia económica venezolana de los últimos 55 años. Destaco que Faría acierta al medir el crecimiento económico en términos per cápita, esto es, ajustando por crecimiento poblacional. Las cifras a continuación son promedios anuales de cada período:



  • Despegue, 1920-1949. Lamentablemente, quizás por lo lejano del período, Faría lo aborda fugazmente. Destaca que el crecimiento anual estuvo en el orden de 10% y que durante la década del ’40 alcanzó 12%, un crecimiento superior al de la China actual.
  • Auge, 1950-1957: alto crecimiento económico per cápita (5,4% anual), precios estables (deflactor del PIB inferior a 1%) y equilibrio fiscal (ausencia de deuda externa y gasto público orientado a inversión). La mayor expansión industrial ocurre allí, 11,8% anual. El desempleo medio de este período, que incorporo acudiendo directamente a Baptista, fue de 7,5%.
  • Punto de Inflexión: Faría incorpora en el período de auge el lapso 1958-1959. Señala acertadamente que hubo una crisis económica en ese bienio, que yo destaco porque es allí donde la trayectoria se modifica. Si vamos a Baptista, en ese período se gesta, por primera vez, la tasa de desempleo de dos dígitos: 10,2% en 1958 y 10,8% en 1959; el efecto inercial se mantuvo hasta 1964, existiendo un pico de 14,2% en 1963.

Haciendo un balance venezolano en 1960, Faría acude al PIB per cápita venezolano, señalando que este superaba al de Japón, España y el de los actuales “tigres asiáticos” Singapur, Corea del Sur y Hong Kong. “En 1960, el ingreso por trabajador en Venezuela representaba 83% del ingreso por trabajador en EUA, sugiriendo la rápida tasa de convergencia de la economía venezolana”. Es importante destacar que el brillante comportamiento venezolano de esta etapa distó de ser simple inercia del crecimiento mundial. Entre 1950 y 1957, el crecimiento acumulado del PIB venezolano de 87% apenas es emulado por Alemania Occidental, con 76% y en América Latina quien mejor sale parado es México con 56%. Además, justamente cuando hay un crecimiento mundial alto a finales de los ’50 e inicios de los ’60, Venezuela pierde aliento en su senda hacia la prosperidad.



  • Ralentización, 1960-69: el PIB per cápita crece anualmente 2,17%, aproximadamente la mitad del 4,26% medio anual en la década anterior. Los precios siguen creciendo menos del 1% anual (medido vía deflactor del PIB), mas el desempleo medio está en 10,31% anual.
  • Crecimiento Inflacionario, 1970-1979: sin mejorar la media anual de la década anterior en crecimiento económico per cápita (se pasa a 2,14%), el desempleo se reduce a la mitad (media de 5,78%) a expensas de la estabilidad de precios; estos crecen al ritmo anual medio de 12,4% (nuevamente medido vía deflactor del PIB).
  •  Estanflación (Estancamiento + Inflación), 1980-2005: las decadencias suelen ser mucho más veloces que los ascensos. En este período el crecimiento económico nunca consigue superar el poblacional y apenas en el lapso 1990-1999 es que se alcanza un irrisorio crecimiento anual per cápita de 0,23%. Lo que ocurre es esencialmente un decrecimiento anual per cápita, de alarmante 4,11% anual en la década 1980-1989 y de 0,41% anual entre 1999 y 2005. Sorprende este resultado considerando el alza de precios petroleros en el primer bienio de los ’80 y la vigente desde 2002. Los precios crecen 27% medio anual en 1980-89 y 49% en 1990-1999; entre 1999 y 2005 siguen subiendo a ritmo de 20% anual (todo esto medido vía deflactor del PIB). La tasa de desempleo retorna a dos dígitos de media en 1990-1999 y alcanza su máximo en 1998-2005: 12%.

El trabajador venezolano de 1997 gana en media 46% del ingreso que percibe su par estadounidense. Otra comparativa de declive frente al mundo es este dato que Faría toma de Barro y Sala-i-Martin: sólo 16 naciones del orbe tienen decrecimiento económico anual promedio durante el lapso 1960-2000; todas ellas son esencialmente africanas; apenas figuran Venezuela y Nicaragua por América Latina.


Este alarmante cuadro invita a un estudio profundo de las causas que explican este fracaso. Faría apunta a la restricción de la libertad económica. La próxima entrega de esta columna se dedicará a comentar su diagnóstico.


(Las ideas que Faría comenta en su trabajo también son difundidas en un proyecto donde él participa, con colaboración de CEDICE, denominado MISIÓN RIQUEZA y cuyo sitio en Internet, http://www.misionriqueza.org , incluye abundantes trabajos de divulgación, invitando a la ciudadanía a construir prosperidad material perdurable en Venezuela).


Opinión Independiente.

Fuente: Cedice Libertad
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