 |
Los venezolanos necesitamos reconciliarnos
Leonor Filardo / El Universal
EL DEBATE POLITICO, en primer lugar, se ha dogmatizado hasta caer en el fanatismo religioso: se habla en forma peyorativa, según el grupo que opine, de socialismo malo, de socialismo bueno, de socialismo del siglo XXI, de derecha y de centro derecha. Se reduce el concepto de libertad, equiparándolo solamente con libertad de expresión o con democracia, pero sin especificar el tipo. Si aclaramos algunos conceptos y eliminamos los dogmas, los venezolanos podríamos reconciliarnos. Es necesario evaluar los diferentes sistemas políticos y económicos que existen en el mundo y observar sus resultados, determinando la combinación óptima en términos de los beneficios que generan sobre la población y seleccionar lo mejor para Venezuela.
La libertad es un concepto amplio, pero es importante analizarlo en el contexto de un sistema político. Como en el mundo predomina la democracia, me limitaré a este tema. Este sistema tiene tres modalidades básicas. La democracia representativa, regida por una constitución que complementa la regla de la mayoría, protegiendo los derechos y libertades de las minorías. Sus características fundamentales son: limitación de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y otros); control del funcionamiento del Gobierno; independencia del Poder Judicial; igualdad del Gobierno y los ciudadanos ante la Ley; derecho a la privacidad, libertad de expresión, de prensa, de asociación y de religión. La democracia participativa es un proceso deliberado de diálogo y de toma de decisiones que escucha todas las voces e intereses diversos para llevar a cabo cambios significativos. Es inclusiva, requiere práctica y reflexión, aceptar y absorber conflictos, resolver diferencias y tomar en cuenta la opinión de las minorías. La democracia ilimitada, aunque es un Gobierno elegido por la mayoría, las decisiones no protegen a las minorías. El partido de gobierno controla todos los poderes convirtiéndose en una democracia autoritaria. Surge así una gran tensión en cómo el Gobierno se elige y se comporta. Este cree que porque tiene elecciones regulares, se le otorga un mandato ilimitado. El poder está centralizado y se genera una profunda corrupción.
Para calificar la democracia existen fundaciones independientes que utilizan indicadores objetivos de comparación. Una de ellas, la Casa de la Libertad, fundada en 1950, califica anualmente a 192 países, tomando en consideración derechos, participación y pluralismo político, y el funcionamiento del Gobierno. Asigna calificaciones de 1 a 7. Entre 1 y 2 se les denomina libres (89 países), de 3 a 5 parcialmente libres (58 países) y de 5,5 a 7 no libres (45 países). En los países libres los ciudadanos disfrutan de libertades políticas y civiles. En los parcialmente libres, dichas libertades están restringidas, hay corrupción, se incumplen las leyes, hay enfrentamientos sociales y en algunos casos guerras civiles. En los países no libres el proceso político es totalmente restringido. Como podemos ver existen diferencias profundas. Por ello, los venezolanos para reconciliarnos tenemos que ponderar la democracia que queremos. Pero si existe un grupo que no se inclina por lo mejor, debemos respetarlo y dialogar en un debate de gran altura.
Fuente: El Universal |