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Rodolfo Mondolfi / El Carabobeño Está claramente documentado que en un país donde se protege la propiedad privada, esto tiene unas consecuencias extraordinarias desde el punto de vista de la generación de riquezas y la erradicación de la pobreza crítica, afirmó el economista Hugo Faría durante la instalación de la Misión Riqueza. Este miércoles fue presentada la Misión Riqueza en el Centro Comercial Tolón, de la ciudad capital, una iniciativa sin fines de lucro y sin bandera política que busca informar y educar a diferentes sectores de la vida nacional sobre los cambios estructurales necesarios para crear crecimiento económico alto y sostenido; instituciones y políticas económicas basadas en principios éticos que respetan la libertad y la dignidad del ser humano. Esta iniciativa es el resultado del aporte de un conjunto de profesionales y académicos de importante trayectoria, quienes analizan la situación venezolana y se apoyan en una amplia evidencia empírica para sugerir soluciones consistentes con la naturaleza humana, promotoras de libertad y prosperidad. Las propuestas se han venido plasmando en tres diferentes libros de la serie Para rehacer Venezuela, ediciones publicadas desde 1999 con el apoyo y empuje del doctor Nicomedes Zuloaga, bajo la coordinación de Hugo Faría y con el apoyo de diversas organizaciones sin fines de lucro. En esta oportunidad, el objetivo es dar a conocer el tercer volumen, titulado Misión Riqueza, para rehacer a Venezuela con Etica y Libertad, desarrollado con el apoyo del Cedice y la Universidad Monteávila. Faría indicó que la protección de la propiedad privada del ciudadano de a pie en una economía moderna implica que dicho ciudadano vea satisfecho su derecho a ganar en una moneda dura, que vea satisfecho su derecho a pagar bajos impuestos, su derecho a comprar los bienes más baratos que se produzcan sobre la faz de la Tierra; que, en un entorno de competencia, el empresario vea satisfecho su derecho a establecer el precio que mejor le parezca, que el banquero pueda establecer la tasa de interés, que el empresario pueda otorgar créditos a quien le parezca y también rechazárselos, que en este entorno haya libertad de contratación, especialmente en el área laboral. “Creemos que, cuando hay libertad de contratación y los contratos son firmados voluntariamente, ambas partes salen ganando, y sobre todo la existencia de una infraestructura que proteja estos derechos, que ante la violación de los mismos exista la sanción correspondiente y, por lo tanto, no haya impunidad”, señaló el economista Faría. Agregó que está claramente documentado el hecho de que Venezuela es un caso desastroso en materia de crecimiento económico, considerando a aquellos países sobre los cuales se tiene buena data (sobre Cuba y Haití no hay buena data), pero de las naciones donde existe buena información económica desde los años ‘60 hasta el presente, Venezuela es uno de esos casos donde, en promedio, la población ha crecido más que la producción, y esto ha llevado al empobrecimiento de la gente, lo cual ha sido documentado en numerosos estudios. Faría resaltó que durante el período del año ‘20 hasta el ‘57, cuando hubo una gran protección a la propiedad privada, se registró un gran florecimiento, un tremendo desempeño económico, similar al de los “tigres asiáticos”, hasta el punto de que igualmente está documentado que, para el año 1960, un trabajador venezolano en promedio devengaba 83 centavos de dólar, en relación a lo que un trabajador norteamericano en ese mismo año devengaba. Es decir, el trabajador venezolano, por cada dólar que devengaba un trabajador norteamericano en el año 1960, ganaba 83 centavos de dólar. Para llegar a este nivel, obviamente que en las décadas anteriores: 20, 30, 40 y 50, debió existir un altísimo crecimiento económico. “Es supremamente importante tomar conciencia sobre las bondades de estas políticas, y creemos que el liderazgo empresarial es fundamental; es decir, estamos convencidos de la importancia de lograr organizar y coordinar al empresariado que siente el país, que se vería beneficiado, pero la construcción y acumulación de riqueza deben ser consistentes con el bienestar de la mayoría de las personas. La prosperidad económica es fundamental para el establecimiento de una democracia permanente”, señaló el economista. Fuente: El Carabobeño |
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